Rincón literario

del IES Las Encinas

6 de octubre de 2021

Otro destacado relato "de miedo"

Esta narración en primera persona  encierra los tres significados de la palabra "miedo": la historia gira alrededor del temor a algo, tiene pinceladas del género de terror y está hecha "de miedo" por Alfredo Núñez. Merecedora de estar guardada en este Rincón literario.

La historia de mi muerte


(Alfredo Muñoz, 1º Bach. A)



Todo esto empieza con el miedo de estar solo por la calle, por todo lo que veía en la televisión, en películas, en las noticias … 


Las personas que hacen cosas atroces, la maldad y la malicia del mundo, ese miedo a lo impredecible que es el mundo y sobre todo si es de noche.


No soy una persona fuerte, no soy musculoso, no soy tan alto como me gustaría, pero bueno, esto no trata de cómo soy yo, sino de lo que causó mi muerte y momentos antes de la misma.


Comencemos con la historia de esta fatídica noche. Volvía tarde de la biblioteca puesto que mañana tendría un examen bastante complicado, usualmente voy porque no soporto el ruido. Me encanta la biblioteca por la cantidad de silencio y tranquilidad que me aporta, la capacidad que tengo para concentrarme con el silencio y el sonido de las páginas de los libros antiguos es extraordinaria, ya que mis notas no las regalan.


Volviendo a lo que vinimos. Era una noche oscura, lúgubre y muy tenebrosa; llovía fuerte, algo fuera de lo normal. Había un ambiente raro, no me sentía cómodo y tenía un mal presentimiento. Solo me quedaba el último tramo antes de llegar a la esquina que daba a la calle de mi casa. La calle era oscura, tétrica, se veía un farolillo al final de la calle; en el suelo se reflejaba esa luz tenue que marcaba el final de mi trayecto. Eso fue lo que me resultó extraño, que ese último tramo tenía un total de cuatro farolillos a lo largo de la calle, de los que solo estaba encendido el del final.


Para ir resumiendo, cuando mi valentía aumentó exponencialmente me decidí a cruzar ese último tramo tan tenebroso. A mitad de camino escuché pasos detrás de mí; apenas los escuché, me volví. En ese mismo instante sentí cómo algo entraba en mi cuerpo tembloroso por el frío del ambiente.


Era un cuchillo. Cuando mi asesino lo sacó, lentamente bajé la mirada y vi ese precioso cuchillo por el que se deslizaba mi sangre. Era brillante; brevemente fui capaz de observar mi borroso reflejo junto a ese liquido de color rojo muy intenso al que llamamos sangre. Sentí cómo me faltaba el aire, sentí cómo el brillo natural del mundo era cada vez más y más tenue. Mi asesino se volvía cada vez mas borroso hasta que llegó un punto en el que todo se volvió negro. 


Ahí me di cuenta que todo se terminó, que mis últimos momentos de estudio habían sido en vano. Sé que pasaron unas cuantas horas, pero para mí fue un instante. Cuando recobré como una especie de consciencia vi a la policía marcando pruebas y estudiando el terreno de la escena para empezar a investigar. Mi cuerpo estaba tirado en el suelo y alguien a mi lado que parecía ser un forense tomaba fotos a toda la escena.


Juro que lo intenté, pero no podía. ¿Cómo iba a decirles que todo era una trampa y que todo el mundo iba a salir volando por los aires? Se ve que no se percataron de la bomba que había en mi mochila que mi asesino había introducido para encubrir mi asesinato y eliminar a todo el equipo de investigación. 


Alfredo Muñoz 1º Bachillerato A